El ecocardiograma fetal usa ultrasonidos para examinar el corazón del bebé en desarrollo, detectando defectos congénitos como anomalías septales o flujo sanguíneo alterado desde la semana 18. Proporciona imágenes en movimiento de estructuras y función cardíaca, permitiendo intervenciones tempranas. Ofrece tranquilidad y planificación para embarazos de alto riesgo.